| decodificador |
| Revista de actualidad musical en castellano |
| www.galeon.com/decodificador |
|
Obituarios |
|
Creciendo a destiempo Lejos quedan aquellos tiempos en los que unos chavales cargados de ilusión se hacían llamar TreeHouse y dejaban que se colaran en sus bocas y manos la magia de Nirvana, o Pearl Jam. Se bautizaron como Melón Diesel (en alusión a un famoso chupito de un pub gibraltareño). En cierto sentido fueron hijos de su tiempo, de los 90. En un momento de una estética muy determinada (camisetas superpuestas, pantalones raídos, zapatillas, metales y plásticos) unos jóvenes gibraltareños lograron que un ejecutivo de Sony Music España se interesara por ellos después de escuchar su maqueta en un restaurante amigo. Su puesta de largo la supuso su disco "La cuesta de Mr. Bond", un trabajo producido por Barry Sage (La Dama se Esconde, Rolling Stones, New Order, Kitchens of Distincion), quien supo extraer de ellos esa capacidad melódica y armónica tan innata. Sage zurció con especial acierto un sonido que resultaba un interesante puente entre el mundo Indie de aquél momento y el pop de siempre español. Tanto en la estética como en el sonido, Melón Diesel no parecían un grupo de multinacional. Sonaban frescos, agradables, "cosidos", independientes, modernos. Supusieron más de lo que pensaron nunca Lograron, junto a La Oreja de Van Gogh (con quien compartieron compañía de discos), que el pop español más fresco volviera a los primeros puestos de ventas. La aventura devoraba todas las previsiones. Despacharon más de 200.000 copias de su magnífico primer disco y telonearon a grupos importantes (Oasis o Manic Street Preachers). Ciertamente algunos pasajes de "Por ti" o "nuestra historia" hacían estremecer la fibra de cualquier persona con un poco de sensibilidad. Las logradas melodías de los gibraltareños mezcladas con unas letras mucho más que correctas y una destreza instrumental considerable, hicieron catalogar como "histórico" el primer disco de los Melón Diesel Pero llegó el segundo disco, "Hombre en el Espejo", donde quisieron crecer demasiado deprisa. Pretendieron avanzar tres pasos a la vez. Letras más cuidadas, otro tono, otro sonido, otra propuesta. "Grita" y un par de singles más no lograron cautivar más que a unos 50.000 compradores. Por ende, problemas de salud hicieron suspender la gira. Era el momento del grupo. Necesitaban hacer rodar su nueva propuesta ante todos sus fans y curiosos. Y todo se puso en contra. Además, Nigel Walker no logró, al contrario de con La Oreja de Van Gogh, acertar con el sonido. Les llevó hacia registros demasiado hoscos, rígidos, estructurales, demasiado "académicos", de libro. El disco, en definitiva no aguantó la comparación con el primero y afloraron las dudas. De esta forma, graban el tercero, que supuso otro episodio de crecimiento desmesurado. Parece que intentaron un crecimiento "supermineralizado" en cada trabajo. Y además de descentrarse ellos, desconcertaban a sus seguidores. Ahora se nos presentaban como los nuevos "Counting Crows", producidos muy virtuosamente por Danilo Ballo, quien logró exactamente lo que pretendían los gibraltareños, una mezcla entre "power pop" y el rock alternativo americano. El resultado fueron once canciones en inglés de las que se ofrecían seis de ellas en castellano. La estrategia era triunfar en el mundo anglosajón, pero la flauta no pitó y se quedaron sin el mercado inglés y sin el español. Fue un ejemplo más de un intento ansioso por "crecer", una huida hacia adelante que les llevó al precipicio. Es de recibo señalar, sin embargo, que este último disco contiene la mejor canción compuesta por ellos "niña del sur" con un sonido muy americano y unas guitarras entre REM y "Counting Crows" que debería sonar en el paraíso musical, si es que existe. Melón Diesel fueron víctimas de su propio éxito y de sus divergencias internas. Oficialmente unos querían más pop y castellano; otros más rock y en inglés. No tenemos ni los datos ni la convicción para desmentir esas circunstancias, pero cabe preguntarse si sería lo mismo si la curva de ventas no hubiera sido la misma; si no hubieran surgido los problemas físicos; si hubiera algo más de apoyo por parte de Sony (el segundo disco se quedó un poco cojo de promoción); y si se profundizara más en la actividad compositiva. Porque Melón Diesel también han sido victimas de sus propias carencias. Es clara una carencia compositiva, es decir, no hay ningún miembro que lleve el peso en las composiciones y eso es bueno y malo. Bueno porque la responsabilidad se reparte pero malo porque no se evolucionó a la vez. Por otro lado, el sonido del grupo sufrió diferentes volantazos. Tantos como discos y productores. El peso de los productores fue excesivo en la factura de cada disco. Y salvo Sage, los otros no supieron recoger o Melón Diesel explicar, el sonido del grupo. Y cuando lo hicieron fue para mal (caso de "real). Por último, Melón Diesel tenían un espíritu y estética muy adecuada y muy "indie" y eso siempre estuvo de su lado pero no fue entendido ni en su casa de discos ni en sus productores. También hay que reconocer que Sony siempre se ha caracterizado por "quemar" grupos. No le recuerda la trayectoria de Melón a la de El Norte o Espontáneos. Algún día alguien los comparará y encontrará las semejanzas. Mientras, ¿quién es el siguiente? En definitiva, crecimiento a destiempo, convicciones poco claras y apoyo asimétrico de la compañía se aliaron para acabar con un gran grupo, con Melón Diesel. Que en paz descanse, pues.
|